19 septiembre 2011

Maierismos: Contra el lenguaje académico (parte I)

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Maierismos: ¿Qué hacer con un chico con altas capacidades?

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20 agosto 2011

Maierismos: Dios, chirimbolos y guitarrita

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23 mayo 2010

Reflexiones de Alquimista

Extrañar es alejar a los seres queridos en el espacio del recuerdo, porque se hace presente la ausencia que muchas veces tiende a ser inexorable.

El dolor de un hombre no es el de todos los hombres, pero la distancia hacia el pasado es la que abarca todas las medidas, como el aura de un dios que nos estrella contra nuestra propia pequeñez.

Al cabo, cuánto daría yo por volver a decirle a todos mis muertos amados lo tanto que me equivoqué en vida y que todo el tiempo perdido -que ya hoy es impronunciable-, tanto me hace falta para sentir de nuevo sus abrazos o escuchar sus palabras.

(Miércoles 30 de Julio de 2008 - Ezeiza).

08 mayo 2010

Escrito en un libro abandonado en un viaje

"Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Cintra me va dar pena de no haberme quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz".

12 junio 2009

El dedo

La primera irregularidad vino con la modificación de la ley que establecía que las elecciones legislativas debían celebrarse el tercer domingo de octubre. En ese entonces, la aseveración de toda la oposición fue “no llegan a octubre”. El Gobierno se escudó en la crisis internacional y en el adelantamiento eleccionario en algunos distritos claves para el futuro del oficialismo en el Congreso. Sin embargo, el hecho se consumó y la gran mayoría de los partidos –no todos, porque aun se conservan excepciones-, hizo uso del método más simple para elegir sus candidatos: el dedo.

El dedo, a lo largo de la historia democrática argentina ha sido una pobre manera de reemplazar las internas partidarias y suprime su objetivo primordial, que no es sólo la selección de los mejores o más representativos miembros del partido, sino la confrontación de diferentes proyectos. Esto nos lleva a una pregunta compleja, si en el medio de las bravuconadas y los adjetivos se exponen ideas.

Hoy, la cuestión pasa por el rating, por los minutos en pantalla y por quién puede trasponer más o menos exitosamente el material de archivo. El problema entonces, se divide y quizás exista una explicación al dedo. Electorado argentino, en sus vaivenes democráticos, nunca o casi nunca eligió en base a proyectos o con miras a un largo plazo, sino todo lo contrario, cayó una y otra vez en el enamoramiento estuporoso de los líderes carismáticos, generalmente populistas y metodológicamente silenciosos, vendedores de recetas milagrosas y verdades reveladas, que -muchas veces- culminaron con el engrosamiento de sus bienes y con hordas invariables de litúrgicos proselitistas encargados de lo moral e inmoralmente posible en aras del continuismo.

La falta de ideas, entonces, nos lleva a algunos problemas, primero de orden discursivo y luego de orden territorial. La propuesta territorial por parte del oficialismo es inteligente, se sabe que su única oportunidad está en la provincia de Buenos Aires, más precisamente, el segundo y tercer cordón, que son más permeables a las prebendas. He de aquí la nacionalización de este distrito, tanto más cuando los otros grandes centros electorales como Santa Fe, Córdoba y Capital, le son adversos.

La usina oficialista es una gran máquina generadora de palabras y reconversión de conceptos. Reinventó la palabra “testimonio” y con ella justificó las candidaturas falsas de varios de sus funcionarios. Todos estimaban, en el fondo de su buen sentido, que el testimonio del político es su función como político, la que obtuvo haciendo promesas en una elección anterior. Sin embargo, Néstor Kirchner, de la mano de su asesor y actual subsecretario de medios de la Nación, Alfredo Scocimarro, demostraron que no, que el testimonio del político es hacer nuevas promesas sobre las viejas, o lo que es peor, nuevas falsas promesas, ya que los candidatos que dan testimonio, nunca asumirán. El eslogan es la “defensa del proyecto” y sirve para encubrir el desgano o la incompetencia para sugerir nuevas formas de llevar el país adelante. Así, la “defensa del proyecto”, suena a “mayoría automática”, otro eslogan del kirchnerismo con que se atacaba a las estructuras del menemato. Y si hay algo que 10 años de menemismo deberían haber enseñado es que la mayoría automática anula las ideas y, por consiguiente, el disenso; es decir, la maquinaria democrática.

Del otro lado también hay eslóganes y, en el fondo, silencio. Los grandes carteles del candidato Francisco de Narváez anuncian “yo tengo un plan”, pero en ningún momento se le escuchó decir cuál era o en qué consistía. El panorama empeora cuando se cae en la cuenta de que De Narváez ya es diputado. Entonces, ¿dónde está la enunciación de su plan o su puesta en práctica? A lo que se suma su tándem con Felipe Solá que suma todas las definiciones de tránsfuga que aporta la RAE. Sin embargo, aquí también surge lo mismo que en el oficialismo, el plan se declama en tanto concepto vacío en el que puede entrar cualquier cosa, pero en sí, no dice nada. Pero lo que sí dice, de manera solapada, es que aquí también se usó el dedo y que son la otra cara de una interna justicialista que vez tras vez fracasa.

En tanto, el Acuerdo Cívico y Social –nombre poco marketinero para designar a una coalición-, se pierde por los laberintos de lo que mejor hace, el discurso culto y estéril que no satisface la pregunta que refiere a su actividad en el Congreso ni al porqué de su pan-ideologismo. Aquí, la cuestión es oponerse y el ataque es ad hominem, como también sucede con el pro-peronismo.

Con esto la democracia se empobrece, ya que para subsistir necesita de las ideas y sus debates. Al no expresarse las primeras, por no existir o por el mero hecho de subestimar al electorado, los debates se transforman en críticas de archivo hacia sus personajes, mientras se deja de lado lo central, o sea, el futuro. Y aquí radica la importancia del dedo, que lustroso y omnipotente, designa a las figuras con mejor imagen pública, que son capaces de movilizar las esperanzas de la gente abriendo apenas la boca.


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