29 agosto 2013
Maierismos: Carlos Monzón (en menos de 200 palabras)
Maierismos: Carlos Monzón (en menos de 200 palabras): La vida de Carlos Monzón puede escribirse en pocos renglones, miren.
18 agosto 2013
Maierismos: El corto adiós a Falú
Maierismos: El corto adiós a Falú: Me entero tarde y mal de la muerte de Eduardo Falú (1923-2013) y es inevitable pensar que con esto al folclore argentino le crece...
22 abril 2013
Maierismos: Las trampas de la objetividad
Maierismos: Las trampas de la objetividad: Una de las enseñanzas más arraigadas que dejó el positivismo fue que todo puede describirse a partir de los hechos desde una suerte de vacío del espectador de esos hechos. En otras palabras, que el espectador –especializado o no–, nació de un repollo en el instante mismo en que el hecho sucede y a partir de allí describe o investiga el hecho determinado.
06 diciembre 2012
Maierismos: Vote a Salzano
Maierismos: Vote a Salzano: Cuando Daniel Salzano escribe es como si te mandaran a la escuelita con un cachetazo en la nuca: “andá nomás, muñeco, aprendé y después vemos”. El problema es que uno va, aprende, pero cuando vuelve y compara se da cuenta que la cajita de palabras se rompe. Con aprender nomás, no alcanza. Si fuera tan fácil habría duendes y hechizos por todos lados. Minga.
05 diciembre 2012
Maierismos: Los días de nuestra vida
Maierismos: Los días de nuestra vida: Anoche, mientras acunaba a “El libro de las preguntas” de Edmond Jabès se me ocurrió una idea disparatada: tomarlo a Jabès por las solapas en plena noche de estrellas y arrojarlo a una altura sideral para comprobar cómo todo se tiñe de dorado y plata, y la gente sonríe, se abraza y recuerda su niñez –si es que eso todavía es posible–. A veces el mundo necesita de cosas disparatadas para sentirse mejor o, al menos, para darle sentido a las desgracias.
04 diciembre 2012
Maierismos: Unas cuantas palabras
Maierismos: Unas cuantas palabras: Cuando encuentro una palabra me quedo en posición de monje shaolín, con todos los músculos en reposo por miedo a que se asuste y salga volando con sus amigas. De a poco comprendo su secreto y sólo entonces escribo como un endemoniado, pero siempre sobre una sola palabra. Escribir sobre dos o más, es un despropósito y, después, no se entiende nada.
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